Las emociones negativas que retenemos en nuestro cuerpo y mente pueden agotar nuestra energía y dificultar la búsqueda de empleo. ¿Por qué nos aferramos a estas emociones sin liberarlas? A menudo, esto sucede porque no las entendemos completamente.
Nuestra mente analiza repetidamente las experiencias que hemos tenido, buscando explicaciones racionales y lógicas. Mientras tanto, nuestro cuerpo permanece callado, sin ser consultado en el proceso.
¿Cuándo es necesario liberar las emociones negativas?
Existen múltiples circunstancias que pueden recordar la necesidad de dejar ir estas emociones, pero este artículo se centrará en la búsqueda de empleo. Puedes sentirte estancado(a) y atrapado(a) en emociones negativas cuando:
- No recibes retroalimentación clara de los reclutadores o empleadores, lo que genera dudas sobre ti mismo(a).
- Has sido decepcionado(a) en el pasado por empleadores que, a tu juicio, actuaron de manera inapropiada.
- Encuentras que un reclutador te hace preguntas incómodas y sientes malestar al responderlas.
- Te autoanalizas y te sientes frustrado(a) por la falta de claridad en tus pensamientos.
- Te sientes abrumado(a) y cansado(a) de tantas pruebas sin éxito.
Emociones negativas comunes en estas situaciones
La DECEPCIÓN es una de las emociones más frecuentes cuando tienes expectativas sobre ti mismo(a) y sobre los demás, y las cosas no salen como esperabas.
La TRISTEZA puede aparecer cuando sientes que has perdido algo valioso, ya sea porque has dejado trabajos anteriores o porque anticipas perder oportunidades ante empleadores que no te aceptan.
La FURIA se manifiesta cuando sientes que los reclutadores no te valoran adecuadamente o cuando crees que te han hecho una injusticia durante una entrevista.
La RUŠINE/a, por otro lado, puede brotar cuando sientes que has cometido errores en trabajos anteriores o en las entrevistas actuales y no logras perdonarte por ello.
¿Por qué es beneficioso liberar estas emociones negativas?
¿Sabes lo que es luchar contra el viento? ¿Y lo que se siente al dejarse llevar por una corriente? Sin duda, la segunda opción es mucho más fácil.
Si deseas que se te abra una nueva puerta, necesitas cerrar capítulos anteriores. De lo contrario, llevarás tu pasado contigo y este invadirá tu futuro.
Cuando comprendas o des un significado a tus emociones, ellas se sentirán escuchadas y comenzarán a calmarse. Mientras más intentes ocultarlas o evitarlas, más intensas se volverán.
Puedes creer que has superado tu pasado, pero las personas que te rodean (reclutadores, empleadores, amigos) te oirán hablar repetidamente sobre lo que te ha ocurrido, usando frases como “mira lo que me sucedió” y utilizarás frecuentemente el “no” para expresar que no te pasa nada.
Técnicas para liberar tus emociones
Si decides avanzar hacia nuevas experiencias pero no estás seguro(a) de cómo hacerlo, aquí hay algunas técnicas que pueden ayudarte:
El FREEWRITING, o escritura libre, es un ejercicio en el que escribes todo lo que te viene a la mente sin censurar ni juzgar. Simplemente deja fluir tus pensamientos, sin preocuparte por la forma o la estructura. Al final, podrás reflexionar sobre lo que escribiste.

Otra técnica puede ser el DIBUJO, donde tomas hojas en blanco y las llenas con garabatos, dibujos, palabras y flechas. La pregunta que guía este ejercicio es: ¿QUÉ ME PREOCUPA EN ESTE MOMENTO?
Con la técnica de la MAQUETA, selecciona objetos de tu entorno para crear una representación física de tus emociones. Esto puede incluir cualquier cosa, desde decoraciones del hogar hasta creaciones propias con plastilina. Piensa en cómo representarías a las personas que están ligadas a tus emociones actuales.
Es fundamental en todas estas técnicas:
- Al utilizar tus manos, te conectarás con la parte creativa de tu cerebro, la que gestiona las emociones.
- Así evitarás quedarte atrapado(a) en tus pensamientos y podrás recibir inspiración para encontrar soluciones.
Si no disfrutas escribir, puedes optar por grabarte hablando. Utiliza el mismo principio: habla libremente, sin censura ni juicio.

¿Qué hacer después de liberar las emociones?
Una vez que has dejado que tus emociones se expresen y has articulado los mensajes en tu mente, ya sea provenientes de la emoción o de la razón, ¿cuál es el siguiente paso? Si lograste llevar a cabo los ejercicios hasta que la CALMA se apoderara de tu mente, ¡lo has hecho bien! Ahora, con una mente tranquila, puedes revisar lo que has escrito y preguntarte:
- ¿CUÁL ES MI PRINCIPAL PROBLEMA?
- ¿CUÁL ES MI MAYOR MOLESTIA EN ESTE MOMENTO?
- ¿QUÉ NO ESTÁ AÚN BIEN EN MI VIDA?
- ¿CUÁL ES EL PRINCIPAL ASPECTO QUE ME GUSTARÍA VER RESUELTO?
En las ocasiones en que he realizado estos ejercicios hasta conseguir la CALMA, he podido alcanzar claridad sobre mis problemas. Es sorprendente: a menudo comienzas por un asunto y te das cuenta de que lo que realmente te afecta es otra cosa. Por ejemplo, empecé a preocuparme por lo que sucedía en mi trabajo y descubrí que sentía tristeza por no haber hablado con mi hermana en mucho tiempo. Esta revelación me tranquilizó y me permitió ver con más claridad: qué me dolía, qué soluciones tenía ya para otros problemas.

Después de haber identificado todas tus emociones internas, puedes utilizar la razón para encontrar soluciones a los problemas que te inquietan. Aquí tienes un corto vídeo: ¡Las emociones son como el fuego de un dragón!
¿Qué hacer cuando las cosas no funcionan?
¡Pide ayuda! A veces, te será difícil y no lograrás avanzar. Ya sea porque tienes demasiados pensamientos acumulados por un largo tiempo, o porque te resulta complicado mirarte por dentro. Si es así, considera las siguientes opciones:
UN AMIGO MADURO, que te conozca y tenga la capacidad de escucharte y brindarte un feedback sobre cómo se perciben las cosas desde una perspectiva externa.
UN ASESOR DE DESARROLLO PERSONAL, que te ayude a abordar las emociones residuales de experiencias profesionales anteriores, asistiendo en el crecimiento de tu confianza y en la redescubierta de tus recursos internos.
UN ASESOR DE CARRERA, que pueda ayudarte a verte desde la óptica de los potenciales empleadores, en función de la narrativa que presentas en entrevistas y de tu comportamiento, guiándote hacia métodos más eficaces para presentarte.
UN PSICÓLOGO, que te escuche durante varias sesiones y te ayude a gestionar tus emociones y pensamientos complejos, organizándolos en categorías.
UN COACH, que te apoye en darle sentido a tus experiencias previas y te asista en las acciones inmediatas que necesites emprender.

A veces, solo requerirás de alguien que te escuche; en otras ocasiones, necesitarás formación en áreas como gestión emocional o preparación para entrevistas.
Solo después de liberar tus emociones, estarás lista para el siguiente nivel: alcanzar resultados.
Asistirás a entrevistas con un nuevo ánimo, con energía renovada y estarás más abierto(a) a nuevas experiencias, lo que será notorio.
Los reclutadores y empleadores no te verán como alguien atrapado en el pasado, sino que captarán tu disponibilidad para edificar, junto a ellos, nuevas experiencias.
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